DLT para la compraventa de energía entre pares

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¿No os decíamos hace poco que se está gestando un potente núcleo gijonés de blockchain? ¿No os lo decíamos? Aquí traemos una nueva muestra de ello, encarnado en el Grupo LEMUR de la universidad de Oviedo y su proyecto para la comercialización de energía entre iguales, que tiene unas estupendas perspectivas de futuro.

Antes de que se nos echen encima, hay que explicar que el Grupo LEMUR forma parte de la Cátedra Milla del Conocimiento, asentada en el campus gijonés de la Universidad de Oviedo, vinculada a la Escuela Politécnica de Ingeniería y financiada por el Ayuntamiento de Gijón. Rivales, sí, pero con cabeza.

La noticia es que el proyecto ha sido galardonado (nos lo contaban desde La Nueva España) por la Fundación Phoenix Contact, que financiará la investigación durante los próximos tres años. Un exitazo que se basa, además de en el trabajo duro y la visión de futuro, en las posibilidades que ofrece la tecnología blockchain.

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Otra vez, el dichoso becario…

Una forma segura y auditable de comprar o vender electricidad

El término de referencia al que hay que remitirse es el denominado “peer-to-peer energy trading”, es decir, la posibilidad de comprar o vender energía entre iguales. Si es posible ser al mismo tiempo consumidor y productor de electricidad, ¿por qué no vender el excedente al vecino o comprárselo si se necesita?

Pablo Arboleya, responsable del Grupo LEMUR, coloca los ilustrativos ejemplos del propietario de unas placas solares que no las usa en vacaciones y pone a la venta esa electricidad en una plataforma blockchain, o del dueño de un coche eléctrico que visita a un amigo, carga en su casa pero paga la electricidad consumida a partir de su e-wallet mediante una aplicación.

Este mercado minorista libre de energía fue una de las elucubraciones más tempranas que aparecieron como casos de uso de blockchain, como recordaréis los que nos leíais hace un par de años (Consensys, 2015), pero hay un buen puñado de trabas para su puesta en práctica efectiva, desde las grandes compañías distribuidoras al desconocimiento de cómo funciona el sistema.

Ojalá esta sea la vencida. No solamente por ver desarrollarse una buena idea, sino también porque resultaría beneficioso para todos, incluso para los que no participen en ella. Un mercado con muchos productores pequeños, más cercano al autoconsumo que al consumismo… Ah, siempre puede haber una esperanza…

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