e-ProcessMed; proyectos DLT en la tecnología sanitaria

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Hace unos pocos días escribíamos sobre el II Concurso Blockchers, y comentábamos lo bien que les había ido a los participantes españoles: todos excepto uno de los proyectos había pasado a la fase de implementación. Y, claro está, sentimos una enooorme curiosidad por el sexto proyecto, el de la vitoriana e-ProcessMed…

Qué duda puede caber a nadie a estas alturas: la medtech o tecnología sanitaria es campo abonado para la expansión de la DLT. La necesidad de intercambios de información sensible entre diferentes actores (facultativos, pacientes, aseguradoras…) en un marco de ausencia de confianza es la norma en este medio.

Es la razón por la que queremos traeros los proyectos que e-ProcessMed ofrece a sus clientes: promete aligerar las tareas y los plazos de tipo administrativo en el ámbito sanitario (que no son pocos; se estiman rondando un tercio del total, nada menos) y reducir errores, haciendo los servicios sanitarios, además de más fluidos, más humanos y más cercanos.

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Consentimientos informados digitales y seguimiento de tratamientos

El horizonte de trabajo en e-ProcessMed se centra en dos productos principales:

  • Smart Consent. Los consentimientos informados digitales, diseñados por profesionales médico,) tienen importantes virtudes para los dos lados implicados (el médico y el paciente). Los primeros se aseguran una estandarización y automatización totales, mientras los segundos mejora la comprensión de los procedimientos con apoyos visuales y un lenguaje accesible.
  • Pill Alarm. Es un servicio de gestión, control y seguimiento de medicaciones especialmente útil para enfermos crónicos, pero no solo; la app permite no sólo dar aviso al paciente de cada toma mediante SMS, sino también gestionar agendas y recetas, además de incluir acciones no farmacológicas, advertir de incompatibilidades…

Ambos son, como puede verse, dos proyectos bastante distintos entre sí, el uno orientado a facilitar el uso de consentimientos médicos y el otro dirigido a una mejor gestión de la medicación. Pero ambos proyectos tienen en común, al menos, un par de cosas.

Por un lado, ambos proyectos requieren la participación activa tanto de los pacientes como del personal sanitario; dicha participación se ve facilitada tecnológicamente (con consentimientos más comprensibles y medicaciones mejor gestionadas), lo que permite estrechar su relacionamiento, lo que siempre es un punto positivo.

Y, por otro lado, en ambos casos se utiliza la Distributed Ledger Technology o DLT (que solemos llamar, muchas veces simplificando, tecnología blockchain). estamos comprobando (una vez más) la utilidad de un registro veraz, inmutable, seguro y consultable en el siempre complejo y delicado ecosistema sanitario (recordemos el asunto de los datos médicos).

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