Ciudades basadas en blockchain: las “blockchaintopías”

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Existen muchas formas de integrar la tecnología blockchain en la vida cotidiana de la gente, en sus mil formas de moverse, relacionarse, comprar y vender. Algunas son más sensatas que otras; en general suelen tener que ver con la manera de pagar el transporte público o de gestionar los trámites administrativos. Pero en otros casos…

En otros casos, la tecnología blockchain se convierte en el elemento en torno al cual, por distintas razones, giran distintos proyectos colectivos de vida. ¿Te imaginas enclaves, ciudades o incluso micropaíses basados en la tecnología blockchain? Pues no te los imagines, porque ya están aquí. Bueno, es un decir…

La isla Utopía de Tomás Moro

Aunque los orígenes de cada proyecto son tan distintos como las causas que han llevado a su puesta en marcha, el caso es que son, en mayor o menor grado, sendos intentos de cambiar, a pequeña escala, las reglas del juego. De introducir de las formas más diversas la variable blockchain para cambiar (y mejorar, se entiende) significativamente nuestras vidas.

Nevada y Puerto Rico, en el punto de mira

El caso más reciente, Innovation Park: es el proyecto del multimillonario Jeffrey Berns y su compañía Blockchains LLC, que pretende instalar una ciudad en el desierto de Nevada en la que todos sus habitantes tengan el control absoluto de sus datos a través de direcciones de Ethereum. La idea es convertirlo en un enclave tecnológico. De momento ya tiene los terrenos.

Hace poco más de un año saltó a la palestra el proyecto Puertopía, una ambiciosa idea promovida por un puñado de criptomillonarios que quería hacer del centro de San Juan un refugio con impuestos bajos, dinero virtual y granjas de minado para… Bueno, para ellos mismos. Seguramente sea, más que una criptopía, la criptodistopía.

Más serios (por decir algo) parecen otros proyectos “nacionales” basados de una u otra manera en la contabilidad distribuida. Ahí tenemos la casa flotante de seis metros cuadrados de Chad Elwartowski y Nadia Summergirl, en Tailandia, con vocación libertaria; el microestado danubiano de Liberland; o el experimento futurista de Blue Frontiers en la Polinesia Francesa.

A caballo entre la gestión social optimizada, el hartazgo de la sociedad tradicional, la oportunidad de hacer negocio o la simple evasión de impuestos, estos proyectos son una muestra más del enorme potencial transformador de la tecnología blockhain. Y quizás también, quién sabe, de lo fácil que es perder el rumbo cuando nos encontramos con una herramienta desconocida y poderosa entre manos.

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