Blockchain, al rescate de las ONG

Oxfam Intermón está siendo noticia por un escándalo ocurrido en Haití y que ha salpicado a todas las sedes de esta ONG (solo en España se han dado de baja más de 1.000 personas en los últimos días).

En medio de esta pérdida de credibilidad, un grupo de programadores españoles anuncian que han desarrollado una aplicación basada en la tecnología blockchain que dotará de mayor transparencia la financiación de las Organizaciones No Gubernamentales.

Ethereum dotará de transparencia a las donaciones

La aplicación se llama Ethereum y se presentará en sociedad el próximo 28 de febrero. Será ante Unicef. Ese día conoceremos más detalles sobre ella.

De momento sabemos que se trata de una cartera inteligente que necesita dos claves de acceso: una la tendrá el donante y otra el voluntario que trabaje sobre el terreno. A la hora de transferir el dinero, ambos deberán otorgar los permisos necesarios.

Además, las donaciones se harán una vez que se ha cumplido el objetivo para el que se pedía el dinero. Por ejemplo, si la donación es para que una persona se libere de alguna adicción, el dinero no se liberará hasta que no haya un análisis que demuestre que está limpia.

En el caso de asilo para un refugiado, el dinero no se libera hasta que no se muestre un documento que acredita que el asilo se ha hecho efectivo.

Esta iniciativa se ofrecerá de forma gratuita, con licencia Creative Commons, a todas las ONG o instituciones que trabajen en la ayuda al desarrollo o catástrofes humanitarias.

Ethereum ya se ha probado en casos reales

Ethereum fue una de las aplicaciones desarrolladas a raíz del congreso ‘Hackathon Crypto Marbella’, celebrado el pasado mes de diciembre. En esa cita para programadores informáticos se constituyó la comisión de desarrolladores e investigadores de blockchain.

Allí se propuso participar al concurso convocado por Unicef para implementar la tecnología de cadena de bloques en el rescate de niños en los campamentos de refugiados.

Ethereum ya se ha probado con éxito en un caso real, el de una malagueña que era adicta a los somníferos y al alcohol a raíz de problemas familiares. Esa dependencia le costó la custodia de sus hijos y el acabar en la calle.

Recibió ayuda de la Casa de la Buena Vida y pudo liberar el dinero de una donación en cuanto presentó los análisis de sangre que certificaron que ya estaba limpia.

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